Gestión integrada del Picudo Rojo

LUCAPLANT

Empresa especializada en el Control de Plagas y Enfermedades de las Palmeras.

Especialistas

Contamos con especialistas que llevan a cabo una diagnósis precoz de la sintomatología, basada en asimetrías y otras técnicas especializadas, que permiten informar al cliente de la situación real de cada una de las palmeras, así como del tratamiento óptimo para erradicar la infestación.

Resultados

Los resultados son nuestra mejor carta de recomendación, LUCAPLANT es líder en el sector de recuperación de palmeras, entre las que encontramos ejemplos como el Patronato de la Alhambra y Generalife (Granada), Ayuntamiento de L’eliana ó Air Nostrum – Aeropuerto (Valencia).

Sistema de trampeo

El sistema de trampeo con diseño propio, permite la captura del Picudo Rojo, mediante una estrategia de colocación de trampas, que facilita el control de la plaga. Con nuestros atrayentes capturamos sobre todo a las hembras, evitando así la siguiente puesta.

Recuperación

Recuperamos palmeras que aparentemente no tienen solución, mediante la técnica del Saneamiento Mecánico. Tras la aplicación de ésta técnica, nuestros especialistas, pueden saber con toda seguridad la viabilidad de la palmera.

Autorizada

Por la Consellería de Agricultura, Pesca y Alimentación, para el tratamiento de palmeras afectadas por el Picudo Rojo, y por la Consellería de Medio Ambiente, para la gestión de residuos generados por dicha infestación.

Estrategia

LUCAPLANT trabaja con una estrategia pionera y propia de tratamientos, basada en el Control Integrado del Picudo Rojo.

Lucaplant

Colabora en la formación teórico-práctica, de profesionales en distintos ámbitos como la Alhambra, el Centro de Investigación de CajaMar, Biobest Sistemas Biológicos, Ayuntamientos y empresas, entre otros.

Antecedentes

El Picudo Rojo (Rhynchophorus ferrugineus, Oliver 1790) es un coleóptero originario de las regiones tropicales del Sudeste Asiático y Polinesia, posteriormente extendido a numerosas zonas subtropicales. De todos los países en los que se encuentra actualmente la plaga, debemos prestar mayor atención a Marruecos, Egipto, Arabia Saudí e Irán, por ser proveedores habituales de palmeras.

Entró al norte de África, a través de Egipto, en el año 1993, continuando su expansión hacia los países europeos y siempre ligado a la importación de palmeras.

En España, fué detectado por primera vez en Almuñecar (Granada) en 1995, extendiéndose a las zonas costeras de Málaga y Granada, desde Vélez a Motril, donde se mantuvo hasta 2004, momento en el que comenzó su expansión a toda la costa andaluza, desde Huelva hasta Almería, y distintos puntos del interior de las provincias de Córdoba, Jaén y Sevilla.

A partir de 2004 se detectó en la Comunidad Valenciana, en Olocau, y en 2005 en Murcia y Canarias. En el 2006 llegó a Cataluña y posteriormente a Baleares.

En los últimos años, la plaga ha llegado a Portugal y a países de la cuenca mediterránea como, Francia, Italia, Chipre y Grecia. En 2010 llega a California (EEUU).

Biología

El Rhynchophorus ferrugineus vive y se alimenta en el interior de las palmeras, condición que hace difícil detectar su presencia mediante una simple inspección visual, a no ser que sea llevada a cabo por especialistas.

Lleva a cabo una metamorfosis completa y se pueden encontrar los cuatros estadíos conviviendo al mismo tiempo: huevo, larva, pupa y adulto. El interior de la palmera le ofrece protección y gran adaptabilidad a diferentes zonas geográficas, con distintas condiciones climáticas, que aunque influyen en los periodos de desarrollo de las fases de su ciclo biológico, no la erradican.

Coleóptero de gran tamaño (adulto de 2 – 5cm), con rostro algargado en forma de pico. Su color característico, pardo-rojizo, da nombre a la especie “ferrugineus” y a los nombres por los que es conocido “curculiónido ferruginoso”, “picudo o gorgojo rojo”.

Suele tener un número variable de manchas negras, como lunares, sobre la parte dorsal del tórax y líneas oscuras en los élitros.

Presenta un diformismo sexual sobre el pico, donde el macho cuenta con un “tupé” de pelos.

De actividad diurna, es capaz de desplazarse volando largas distancias. Se suele decir que su vuelo llega a alcanzar los 7Km, pero como muy bien sabemos, dependerá de la velocidad del viento de cada momento. A pesar de ésto en la zona afectada se comporta de manera bastante sedentaria.

El Huevo de forma ovalada y color blancuzco brillante, mide de 1 a 2,5mm. La hembra pone entre 300 y 400 huevos de media, que deposita, aisladamente, en el tejido blando de las palmeras, por lo general, en heridas, grietas o pequeñas cámaras en forma de agujero realizadas por las hembras. En la ovoposición las hembras doblan los tarsos hacia arriba y se anclan al tejido con las espinas de las tibias apoyándose en el tercer par de patas hasta poner en contacto el ovopositor con el sustrato. Los huevos quedan protegidos y fijados con una secreción. Esta fase tiene una duración de 2 a 4 días.

La larva, de color crema o amarillo-marfil, es ápoda y piriforme, la cual aumenta de tamaño y adquiere un color más ocre, amedida que evoluciona, por lo que su tamaño puede variar de los pocos milímetros de la larva recién nacida a los 5cm de longitud de la larva de último estadío. De cabeza gruesa, y marón oscuro posee fuertes y poderosas mandíbulas cónicas con las que se alimenta; características que nos permiten diferenciarla de las larvas de la familia Cetonidae. El periodo larvario necesita de 1 a 3 meses para completarse y está fuertemente influenciado por la temperatura. La larva se alimenta del tejido vegetal interno de la palmera, dejando una serie de galerías internas que pueden llegar al metro de longitud. Se trata de la fase del insecto que más daño causa a la palmera y en particular a la palmera canaria al localizarse en el tejido meristemático (de crecimiento) de la misma o yema apical.

Al final del periodo larvario la larva construye una envoltura de forma oval con fibras del interior de la palmera. La Pupa, de color variable, va oscureciendo durante la pupación, quedando inmóvil y protegida en un enorme capullo cilíndrico, confeccionado por la larva, con fibras de la palmera que reune y amasa a lo ancho del capullo, al contrario que la Paysandisia archon (Burmeister, 1880), que hila y amasa las fibras a lo largo del envoltorio pupal. De una longitud de 4 a 6cm, se localizan en las bases de las hojas y en su interior se encuentra la larva-pupa. Esta fase dura de 15 a 30 días. Una vez finalizada la metamorfósis el adulto permanece en el interior unos 10 días más.

Se trata de un insecto de gran capacidad reproductiva que en 3 ó 4 meses puede desarrollar todas las fases de su ciclo biológico. Por lo que puede llegar a tener un mínimo de tres generaciones anuales.

El adulto puede vivir de 45 a 90 días, y sólo abandona la palmera, cuando ésta ya no puede acoger a la próxima generación, o no queda material vegetal interno para alimentarse. Las hembras salen con los huevos fertilizados, convirtiéndose en potenciales colonizadoras de nuevas palmeras. La nueva generación terminará con la nueva palmera huesped, y se volverá a repetir el cliclo destructivo del insecto.

El adulto se dispersa dentro de un área determinada volando o caminando. La dispersión a larga distancia es debida al comercio o movimiento de material vegetal contaminado. Tratamos con insectos altamente sensibles a las kairomonas que desprenden las palmeras como resultado de heridas realizadas por golpes o podas sin tratar, ejerciendo un gran poder de atracción sobre ellos, por lo que hay que tener mucho cuidado de que éstos trabajos sean realizados por especialistas, y en la época del año que le aconsejemos désde LUCAPLANT.

Debido a su biología y a su carácter gregario, una sola palmera infestada puede ser el inicio de una gran infección, ya que en su interior pueden desarrollarse más de mil individuos, solapándose diferentes generaciones y coexistiendo todos los estadíos de su ciclo en una misma palmera, como hemos comentado antes.

Se trata de una plaga oculta que encuentra en la palmera alimento de sobra para desarrollarse y protección ante posibles enemigos naturales o tratamientos fitosanitarios, por lo que es muy aconsejable el llevar a cabo un protocolo controlado por especialistas a base de nematodos. Que al ser un depredador aplicado de manera artificial, parasita al Picudo Rojo en todos sus estadíos y acabando con la infestación. Por otra parte, ya que los síntomas no son facilmente apreciables precozmente, si el diagnóstico no es llevado por un especialista, el retraso en el diagnóstico puede ir desde los 3 meses a 1 año. Retrasando la actuación de los especialistas de LUCAPLANT sobre la palmera afectada.

Hablamos de un coleópero con gran capacidad de adaptación, tanto a entornos diferentes, hasta que pudieran parecer adversos para su supervivencia, como a la variedad de especies palmáceas que ha parasitado.

En cuanto a su adaptabilidad, no nos debe llevar a engaño el tema de la temperatura exterior, ya que dentro de la palmera y debido a la putrefacción, ésta puede variar considerablemente, permitiendo la supervivencia de la plaga.

Sintomas y Daños

La detección precoz de sintomatología en las palmeras debe llevarse a cabo por especialistas con experiencia y resultados positivos demostrables, ya que en una fase temprana del ataque y debido a las características especiales del curculionoideo (que desarrolla el ciclo en el interior de la palmera) y a las del propio huésped (palmeras mal podadas, de cierto tamaño, …), el diagnóstico varía mucho debido a factores como por dónde comienza la infestación, el grado de ataque, el porte del ejemplar, …, lo cual dificulta dicho diagnóstico. No dude en contactar con LUCAPLANT, para que le facilitemos un diagnóstico sin compromiso.

La sintomatología observada en las palmeras es debida a la actividad alimenticia de las larvas y, en menor medida, a la de losadultos. La larva entra por la corona o capitel, o directamente por el estípite o tronco, perforando galerías de hasta 1 metro de longitud. Las galerías parten del capitel y se ramifican en el interior, las hojas centrales se amarillean y marchitan, o se parten por el raquis debido a la voraz mordida de las larvas. En pocas semanas, la práctica totalidad de la corona se ve afectada, si las galerías dañan la yema apical, la palmera puede llegar a morir.

Cuando encontramos foliolos comidos, en las hojas jóvenes, es debido a que la entrada se ha llevado a cabo por la corona, cerca del punto vegetativo, y al tratarse de vegetales que no ramifican, sus palmas son más vulnerables manifestándo antes la sintomatología, además de presentar un daño considerable y difícil de recuperar, a no ser que actúe un especialista. Si tiramos de éstas palmas se desprenden con facilidad, y en un estado más avanzado, el penacho se rompe corriendo el riesgo de caer por el viento y/o las lluvias.

Si la entrada se lleva a cabo por heridas en diferentes zonas del estípite (tronco), debido a podas o deshijados, la palmera puede troncharse, pero si éste ataque es detectado a tiempo por especialistas, el daño puede llegar a ser menos grave, ya que se lleva a cabo un control desde el principio del ataque.

Si la base de la hoja o vaina se ve afectada por la plaga, modifica el aspecto general de la palmera, pues las palmas pierden su simetría, quizá debido al retorcimiento del raquis en las hojas más externas o debido a una menor sujeción con el estípite, producido por las galerías. Estas hojas se desprenden con facilidad pudiéndo apreciarse galerías e incluso individuos y restos de fibra, en ellas.

Otros de los síntomas asociados que pueden ayudar a la detección del Picudo Rojo, es el ruidoproducido por la mordedura de las larvas, mientras se alimentas y que es fácilmente audible, cuando la palmera está muy afectada. El olor característico que desprende la palmera consecuencia de la pudrición de los tejidos internos, o los orificios de salida con exudaciones viscosas de color rojizo y restos de fibra que pueden aparecer en el fuste de algunos ejemplares afectados. Orificios en el corte de las tabalas de la balona. Restos de pupas (capullos) entre tabalas y hojas. En las hojas recién podadas podemos encontrar galerías de 1 ó 2 centímetros de diámetro, producidas por las larvas, …

El mayor daño que ocasiona esta plaga en nuestras palmeras es, la destrucción y muerte de ejemplares. Dado su carácter ornamental tampoco es despreciable el daño “estético” que produce en los ejemplares a los que se le ha detectado la plaga a tiempo de ser controlada por nuestros especialistas de LUCAPLANT. Posibilidad existente cuando el ápice de crecimiento, meristemo o yema apical, no ha sido afectado por la plaga, y lleve a cabo el trabajo un especialista autorizado por las autoridades pertinentes.

Métodos de control

Desde LUCAPLANT recomendamos los siguientes métodos de control, tanto directos como indirectos:

DIRECTOS

Diagnóstico precoz realizado por los especialistas de LUCAPLANT, con información, al propietario del ejemplar, del protocolo de actuaciones adecuadas para llevar a cabo un Control Integrado del Picudo Rojo en sus ejemplares.

Establecimiento de un sistema de trampeo específico y adecaudo a cada situación, diseñado por nuestros especialistas, que nos permitirá la captura y el control de la plaga.

Tratamientos preventivos cada 45 días (aprox.) con nematodos entomopatógenos.

Ventanas de observación en la cara sur de las palmeras, para ver la evolución y oir las larvas.

Saneamientos mecánicos de las palmeras afectadas por la plaga.

INDIRECTOS

Todo trabajo llevado a cabo en una palmera, debe realizarlo especialistas autorizados por las autoridades pertinenetes. Los cuales evitaran posibles heridas en podas, deshijados o afeitados, en los meses de mayor actividad del curculio, y limitar dichas actuaciones a los meses más fríos del año, cuando detectemos a través de nuestras trampas que no hay vuelo de adultos.

Se considera estrictamente necesario recubrir las heridas con pasta cicatrizante o mástic, así como aplicar un tratamiento insecticida o fungicida a todos los ejemplares manipulados. Todas las herramientas deben ser desinfectadas, una y otra vez, después de cada intervención.

Evitar plantar nuevos ejemplares en zonas afectadas, ya que tras el trasplante y durante el periodo de adaptación, la planta se encuentra debilitada y es muy atrayente para el Picudo Rojo, además de que el momento (verano) coincide con su época de mayor actividad.

Plagas y enfermedades

Las palmeras constituyen uno de los principales grupos botánicos de interés ornamental, existiendo más de 200 género y alrededor de 3.000 especies que se distribuyen fundamentalmente en zonas subtropicales y tropicales.

Actualmente existen numerosas plagas y enfermedades, que afectan a gran número de especies vegetales, provocando importantes daños desde el punto de vista económico.

Dentro de las PLAGAS encontramos:

Aleurodicus dispersus Russell

Caroliomela brunnea Thumb

Chrysomphalus dictyospermi Morgan

Coccotrypes dactyliperda Fabricius

Diocalandra frumenti Fabricius

Dysmicoccus grassi Leonardo

Fiorinia fioriniae Targioni

Getulaspis canariensis Lindinger

Ischnaspis longirostris Signoret

Lecanoideus floccissimus Martin et Al

Limacoccus brasiliensis Hempel

Mythimna joannisi Boursin & Rungs

Opogona sacchari Bojer

Oryctes nasicornis Linnaeus

Paysandisia archon Burmeister

Phoenicococcus marlatti Cockerell

Pinnaspis aspidistrae Signoret

Raoiella indica Hirst

Rhynchophorus ferrugineus Olivier

Rhynchoporus palmarum L.

En cuanto a ENFERMEDADES, encontramos:

Fusarium ocysporum Bayud

Gliocladium vermoesenii Biourge Thom

Graphiola phoenicis Djerbi

Herminthosporium (complejo) Bipolaris

Pertalotiopsis palmarum Cooke Steyaert

Síndrome de la disfunción de las hojas

Tar spot (“mancha de asfalto”) y/o rachis blight (seca o quemadura de raquis)

Thielaviopsis paradoxa De Seynes Höhn

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